lunes 28 de diciembre de 2009

Tell me why

Decía el Cuervo que nunca llueve eternamente (claro que no vivía en Santander). Más de uno antojaría de mandarle al Gobi de vacaciones. Porque, ¿lleva consuelo la palabra dicha? o ¿es la dicha la respuesta?

Y si es respuesta, además de no poder llevar interrogación, lleva interacción o leva a la iteración. Es la redicha, pues. Como una felicidad manoseada. Una laudada cita que puede hinchar un corazón sin amasar, y un buen reposo. Pero al fin que el gas asciende y cuando escapa, sube él y no estaría mal que subiera solo. Solo que no sólo y qué solo me dejaste aquí, sin miga.

El calor es capaz de recordar el hueco esponjoso. Y el frío, congelarme para que no me vuelva duro y lleno de correas.

Ese día de dorado. De esplendor al salir del horno, por qué no en la hierba, si te vas de camping por la vida y en una mochila con la pegatina de un smiley, pase lo que pase, lo pases y lo repases replicando al graznido de cuervos y chotacabras: «aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores, no hay que afligirse porque siempre en el recuerdo subsiste la belleza…»

Lo que sí que pasa que sucede porque se queda que algunos panes y con todas sus horas de horno, no dejan nunca de ser bimbos. El turismo en plástico. El "explendor" del que no brilla. Alérgicos a la gloria y con una memoria siempre fresca y sin corteza.

Que su día favorito es mañana.

Si todo el saber del tiempo se concentrara en una frase: «más largo que un día sin pan», mañana sería medible en panes luz. Porque mañana sería una estrella que brilla con plendor, ex.

¡Qué vino! y no, ¿qué vino?
Un pan solo con vino del frío pues no todo lo que fermenta se puede hornear o beber.
Un pan Fry, anti Rip van winkle. ¡Rip rip hurra. En el año 3000 (y pico): «Ya no volveré a ver a mis padres, ni a mi novia, ni a mis coleguitas… ¡Yuhuhú!». Lo malo en ese momento puede ser que tu pizza favorita sea la de anchoas y que el número secreto de tu milenaria cuenta sea la suma de los precios de tu pizza favorita + tu refresco favorito porque las anchoas se extinguieron hace por lo menos 500 años.
Puedes gastar todo tu dinerario en una subasta de antigüedades y también hacerte dueño de la única conserva de anchoas, milagrosamente protegida ya, por la refrigeración. Un misterio, sí.

Ávido busco en el periódico día la noticia del día. Y leo que aún no se han extinguido las anchoas. Y que se celebra la fiesta de la marmota.
Ando por ahí congelado, y más me dejas, no cuando me dejas. Cuando me abandonas por preguntar ¿por qué?

Es entonces que abro un ligero paréntesis. Y mientras te endulzo con el kit-kat sueño con la muerte de la sal.
Imagino el mar de oliva. La cúpula del cielo alumínica y a-lumínica. El aire vacío. El Polo como una densísima burbuja. Colón en pos del nuevo mundo en un huevo Fabergé.
Ssssigo diciendo que mi día favorito es mañana. Y mañana no me olvidaré de escribir una carta de agradecimiento a Carbonell y otra a de Longhi. Eso sí, sin remite, no me vayan a contestar a mi dirección de ayer y descubrir mañana que hoy tuve una respuesta.



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